¿Qué ver en Edimburgo?Descubre la ciudad más misteriosa del Reino Unido en 4 días

En Semana Santa tuve la suerte de viajar a esta enigmática ciudad con mi chico. A él le apasionan las ciudades medievales y a mí me encantan las historias de fantasmas, por lo que Edimburgo parecía la combinación ideal para satisfacer todas nuestras expectativas. No nos faltarían cosas que ver en Edimburgo.

El viaje se nos complicó un poco en un inicio, ya que los vuelos directos a Edimburgo en esas fechas estaban demasiado caros y decidimos volar a Prestwick, el aeropuerto secundario de Glasgow. Como nuestro vuelo llegaba muy tarde, pasamos allí la primera noche, en un Bed&Breakfast súper acogedor que encontramos en Booking y que estaba muy cerca del aeropuerto.

La mujer que regentaba el B&B nos hizo sentir como en casa. Nos dejó la llave en una maceta para que pudiéramos entrar por la noche y a la mañana siguiente nos preparó un desayuno típico escocés que nos dejó con la boca abierta (y la barriga contenta). Mientras desayunábamos se sentó un rato a charlar con nosotros y se ofreció a llevarnos en coche hasta la estación de tren. Aquí empezamos a entender la fama de gente súper amable que tienen los escoceses.

Después de despedirnos de nuestra anfitriona y tras poco más de dos horas de tren, llegamos a Edimburgo. Para alojarnos elegimos un apartamento a las afueras de la ciudad que encontramos por Airbnb, que aparte de ser bastante económico nos daba total independencia y la posibilidad de cocinar en casa (aunque finalmente cocinamos más bien poco).

Lo que no puedes dejar de ver en Edimburgo

4 días son suficientes para visitar Edimburgo si te organizas bien el tiempo. Empecemos con la primera cosa que ver en Edimburgo: Para empezar, debes recorrer la Royal Mile, que es la calle principal de la Old Town y va desde el Castillo (en la parte más alta) hasta el Palacio de Holyrood. En esta calle, que se divide en 4 partes (Castlehill, Lawnmarket, High Street y Canongate) encontrarás las principales atracciones turísticas de la ciudad, edificios históricos, tiendas de souvenirs (principalmente tartán y whisky) y pubs.

La atracción turística más visitada de Escocia y visita obligada para los amantes de la Historia es el Castillo de Edimburgo. La entrada es un poco cara pero merece la pena. A parte de gozar de unas vistas espectaculares de toda la ciudad y los alrededores, te recomiendo que alquiles una audioguía (está en español, entre otros idiomas) para enterarte de todos los secretos que esconde este histórico lugar. El castillo fue un lugar destinado principalmente a fines militares desde su construcción en el siglo XII. Una de las cosas que más nos llamó la atención en el complejo del castillo fue el cañón One O’clock Gun, que se dispara cada día a la una en punto excepto los domingos, el día de Navidad y el Viernes Santo, desde 1861. Dentro de las murallas también encontrarás la capilla de Santa Margarita, el edificio más antiguo de Edimburgo, que fue construido alrededor del 1130 y donde en la actualidad suelen celebrarse bodas y bautizos. Además de las joyas de la corona y la piedra del destino, también podrás visitar el cementerio de mascotas. Este curioso rincón se creó en 1840 para que los soldados pudieran enterrar a sus animales de compañía, especialmente los perros, i solo existe otro cementerio de estas características en todo el país.

Qué ver en Edimburgo: Vistas panorámicas desde el castillo de Edimburgo
Vistas desde el Castillo de Edimburgo

Sobre el 1500 se construyó el muro que rodeaba la ciudad para protegerla de los ingleses, pero la población de la Old Town no dejaba de crecer, por lo que empezaron a construirse edificios de hasta 12 niveles de altura. Estas construcciones dieron lugar a unos callejones (llamados closes) y zonas subterráneas donde vivía la población de menor poder adquisitivo, y donde la humedad y la suciedad se convirtieron en el caldo de cultivo perfecto para la propagación de enfermedades. A un lado y otro de la Royal Mile te encontrarás estos estrechos callejones que ahora son un reclamo turístico pero que durante los siglos XVI i XVII fueron el lúgubre escenario de terribles historias sobre asesinatos, muertes y pobreza. Algunos de estos close son de propiedad privada, pero hay otros a los que se puede acceder libremente como Mary King’s Close o Advocate Close, con unas vistas increíbles a la New Town.

Si te gustan este tipo de historias, hay algo más que debes ver en Edimburgo: el mítico cementerio de Greyfriars y la prisión de los Covenanters, que se encuentra en su interior. Para enterarnos mejor de la historia de estos emblemáticos lugares, nosotros hicimos una visita guiada con City of the Dead. Optamos por el tour doble, que incluye la ciudad subterránea y el cementerio de Greyfriars, y nos pareció un acierto total. Los puntos negativos son que solo se ofrece en inglés y que no es barato, pero en mi opinión compensa porque accedes a lugares de la ciudad donde el tour gratuito no llega y entras en la prisión de los Covenanters.

Qué ver en Edimburgo: el cementerio de Greyfriars
Cementerio de Greyfriars

Si recorres toda la Royal Mile hasta el extremo opuesto al Castillo, llegarás al Palacio de Holyrood. A partir de la Edad Media, los reyes cambiaron el frío Castillo de Edimburgo por la confortable abadía de Holyrood, actualmente en ruinas. Hoy en día, el palacio de estilo clásico que ordenó construir Jacobo IV en 1503 sigue siendo la residencia oficial de la Reina de Inglaterra en Escocia, pero puede visitarse cuando ella no está en la ciudad. Junto al Palacio de Holyrood se encuentra el Holyrood Park, un parque enorme situado en una colina ideal para ir a andar, a correr, a merendar o simplemente a disfrutar de unas magníficas vistas de la ciudad. Si te gusta la naturaleza, también te recomiendo que subas a Calton Hill, desdedonde también se contemplan unas vistas espectaculares, i que te des un paseo por los Princess Street Gardens, que separan la Old Town de la New Town.

Qué ver en Edimburgo: Holyrood Palace
Holyrood Palace

Para completar tu visita a Edimburgo, no puedes dejar de maravillarte con el orden y la elegancia arquitectónica de la New Town. La Ciudad Nueva se construyó en el siglo XVIII al norte del núcleo antiguo para dar solución al grave problema de superpoblación que sufría Edimburgo en aquella época. Sus edificios de estilo neoclásico y georgiano conforman en la actualidad la zona comercial y de oficinas. Al margen de la calle de compras por excelencia, la siempre altamente transitada Princess Street, la New Town destila tranquilidad, grandiosidad y harmonía.

Por último, algo que no puedes perderte es una cena en el restaurante The Cellar Door, pero esto te lo cuento en más profundidad en la entrada sobre sitios donde comer en Edimburgo.

¿Te ha resultado de utilidad este post? ¿Conoces algún otro lugar emblemático de Edimburgo que no haya mencionado? ¡No dudes en dejarme tus opiniones y comentarios!

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