¿Cuál es el mejor sitio de Nueva York para…?

Como comentaba en mi último post, en el que hablo sobre lo mejor y lo peor de la Gran Manzana, no pretendo que esto sea una guía de Nueva York, pero lo que sí me gustaría es hacer un resumen de mis sitios favoritos de esta ciudad para hacer determinados planes, ya que creo que puede ayudar a mucha gente que la visite por un período breve de tiempo y tenga gustos parecidos a los míos. Así que, sin más rodeos, ¡empecemos! ¿Cuáles el mejor sitio de Nueva York para…?

1. Comer al aire libre. Smorgasburg Market. Se trata de un mercadillo con puestos de comida de todo tipo que se celebra todos los sábados de abril a noviembre en Williamsburg (Brooklyn), a la orilla del río Hudson y con unas estupendas vistas a Manhattan. Súper recomendable el bocadillo de langosta y el arroz de mango tipo thai. El horario es de 9 h a 17 h, aunque es recomendable ir antes de la 13 h para evitar colas.

2. Disfrutar de un brunch sin agobios. Colina Cuervo y Cocoa Grinder. Ambos locales están situados en Nostrand Avenue, en el barrio de Crown Heights (Brooklyn) y, por su situación cerca de nuestro apartamento, se convirtieron en nuestros lugares de referencia para empezar el día y cargar las pilas antes de echarnos a recorrer las calles de Nueva York. En Cocoa Grinder, además del brunch, hacen unos smoothies espectaculares. 

3. Salir a correr, patinar, practicar yoga o, simplemente, dar un paseo. Hudson River Park. A lo largo del paso hay espacios para practicar otras actividades, como por ejemplo canchas de baloncesto. Cuando estuvimos también vimos que en uno de los piers estaban haciendo una milonga (una quedada para bailar tango argentino). Hay otros parques más famosos y también maravillosos como Central Park o Brooklyn Bridge Park, pero el Hudson River Park nos pareció más auténtico y menos lleno de turistas.

4. Ver Nueva York a vista de pájaro. One World Observatory. Ubicado en el distrito financiero, junto al lugar donde se alzaban las torres gemelas, es actualmente el mirador más alto de la ciudad, ya que se encuentra en las plantas 100-102 de un rascacielos de 104 plantas. Hay otros miradores míticos como el Top of the Rock, en el Rockefeller Center, o el Empire State Building, ambos más céntricos pero de menor altura que el One World. En todos los casos es recomendable comprar entradas anticipadas para ahorrarse colas. Si tu presupuesto te lo permite, también puedes ver NY desde el aire con un paseo en helicóptero desde 180 dólares.

5. Ir de compras. Century XXI. Para las que nos gustan las marcas pero nos gusta aún más sentir que nos estamos ahorrando unos dólares mientras compramos, no hay nada como los centros comerciales Century XXI, donde encontrarás ropa y complementos de grandes firmas a precios de ganga por ser de temporadas pasadas. Hay varios de ellos repartidos por la ciudad, pero a nosotras el que más nos gustó fue el que se encuentra junto al memorial del World Trade Center. Eso sí, si tu cartera te lo permite, nada como ir de compras por la 5a Avenida.

6. Entrar en el corazón del movimiento hipster. Williamsburg. Es el barrio hipster por excelencia, donde nació este movimiento y donde todos los amantes del mismo se sentirán como pez en el agua. Pasearse por sus calles, disfrutar de sus bares y restaurantes, e investigar sus originales tiendas son planes de obligado cumplimiento si te gusta este ambiente o, simplemente, te genera curiosidad. Si te apetece pasearte por un mercadillo hipster, te propongo el Artist&Fleas, que se celebra cada fin de semana en una nave muy cerca del Smorgasburg Market.

7. Probar el popular bocadillo de langosta. Aunque el lobster roll que comí en Smorgasburg Market no estaba mal, si tengo que elegir uno, me quedo con el de Luke’s Lobster. Se trata de una cadena de restaurantes de “comida rápida”, pero en lugar de hamburguesas o pizzas, lo que encontrarás aquí es un poco más delicado. La carne la langosta se presenta hervida en su punto justo, pelada y servida en una especie de pan de molde con una exquisita salsa a base mantequilla y limón. ¡Jamás había probado nada así antes! Si te gusta el marisco, es una visita obligada.

8. Tomar una copa con vistas. En Nueva York hay muchos bares situados en azoteas de edificios altos donde puedes tomarte algo con unas vistas de infarto, como por ejemplo en el rooftop The Top of the Standard, en la terraza del Met (Metropolitan Museum of Art) o en el 230 Fifth, el rooftop al aire libre más grande de NY. Si lo que quieres son unas buenas vistas del skyline de Manhattan, eligue cualquier rooftop situado en Brooklyn cerca del río Hudson. Tanto de día como de noche, te dejará con la boca abierta.

9. Salir de fiesta. The Brooklyn Mirage. Un night club al aire libre que nos sorprendió gratamente, no solo por tener entrada gratuita previo registro online, sino también por la original decoración simulando un oasis, el sonido, los visuales, el ambiente, las fantásticas vistas de Manhattan desde la primera planta y, sobre todo, lo más importante, la calidad musical. Nosotras fuimos un jueves y era música electrónica. Puedes consultar Resident Advisor para ver próximos eventos, teniendo en cuenta que solo abre en la temporada de verano.

10. Cenar comida japonesa a buen precio. Silver Rice. Volvemos a Crown Heights, el barrio donde se ubicaba nuestro apartamento, para comer el mejor sushi que hemos probado en mucho tiempo en un ambiente cool y desenfadado. A los neoyorquinos les encanta comer por la calle, y para eso nada mejor que las Silver Rice Cups, unos vasos de papel donde te ponen una deliciosa combinación de arroz, verduras, sésamo, salmón o atún picante y salsa. ¡Tremendo!

Y hasta aquí un resumen de los que fueron mis sitios favoritos de Nueva York en mi breve pero intensa visita el pasado verano. Espero que te sirvan estas recomendaciones y, si sabes de otros lugares que te gustaría destacar para hacer estos u otros planes, ¡no dudes en contármelo en los comentarios! ¡Estaré encantadísima de conocer nuevos sitios y diferentes opiniones!

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¿Qué es para mí lo mejor y lo peor de Nueva York?

Este verano tuve la suerte de pasar un par de semanas en Nueva York de vacaciones con dos de mis mejores amigas. Era mi primera vez en esta ciudad y las expectativas eran muy altas, por todo lo que me habían contado y todas las películas que había visto ambientadas en la Gran Manzana, pero aún así no defraudó. Nueva York es la ciudad más poblada de los Estados Unidos con 8,6 millones de habitantes, y la segunda más poblada del continente americano, solo por detrás de Ciudad de México. Esta gran concentración de personas compartiendo un mismo espacio, da lugar a cosas muy positivas, pero también a otras que no lo son tanto. Como ya existen mil guías de Nueva York y creo que tengo poco que aportar en este sentido, he decidido en esta ocasión hacer algo distinto. A continuación, os dejo con un resumen de lo que para mí fue lo mejor y lo peor de Nueva York.

Lo mejor de Nueva York

  • La riqueza cultural. Dicen que lo que no puedes encontrar en Nueva York, no existe. Quizás es exagerar un poco, pero la realidad es que lo que más me impactó de Nueva York es su enorme riqueza cultural. Se trata de una ciudad formada por gente que ha emigrado desde todos los rincones del mundo, cada uno con su cultura, sus ideales, sus creencias, sus costumbres… gente tan diferente pero con un elemento que los une: el valor de la libertad.
  • La diversidad gastronómica. Esa diversidad de culturas trae consigo algo muy bueno para los que nos gusta comer y probar nuevos y exóticos sabores de diferentes partes del mundo: la riqueza gastronómica. Muchos inmigrantes que llegan a Nueva York abren negocios de restauración donde ofrecen platos típicos de su país, y tener ese abanico de posibilidades a la hora de elegir qué comer fue uno de los aspectos que más me gustó de la Gran Manzana.
  • La amabilidad de la gente. Llegué a Nueva York con la idea equivocada de que todos los neoyorquinos eran ciudadanos estresados y un poco amargados por las cosas negativas que implica vivir en una gran urbe, pero mi sorpresa fue encontrarme todo lo contrario. La gente por la calle te mira, te sonríe y te intenta ayudar cuando necesitas cualquier cosa. En los comercios, te saludan con un “Hi! How are you?” y se despiden con un “Have a great day”. Por no hablar de los restaurantes, donde la amabilidad llega a niveles extremos, ya que se están jugando una buena propina (pero de esto hablaremos más adelante).
  • La energía. Nueva York es una ciudad vibrante que desprende una energía impresionante. Hay tantas cosas pasando al mismo tiempo que te gustaría poder dividirte en 5 para poder estar en varios sitios a la vez. Personalmente, siento que es una ciudad que te inspira, te carga las pilas y te abre la mente, aunque en algún momento pueda llegar a ser algo abrumadora, por ejemplo, cuando caminas por Times Square…
  • Las propuestas de ocio. La cantidad de planes que esta ciudad te ofrece para aprovechar tu tiempo libre es infinita. Desde museos (algunos de ellos gratis según el día de la semana), hasta musicales, monólogos, conciertos, actividades al aire libre, shopping, etc.
  • La vida nocturna. La verdad que en nuestro viaje quisimos aprovechar tanto la luz del sol (andábamos una media de 20 km diarios!), que cuando llegaba la noche nuestro máximo plan era conectarnos un rato a nuestras redes sociales y dormir. A diferencia de nosotras, Nueva York es la ciudad que nunca duerme, y la cantidad de pubs, clubs, salas de conciertos, etc, hará las delicias de los más noctámbulos.
  • El espíritu emprendedor. Por algo la llaman la ciudad de los sueños. La gente que se instala en Nueva York, lo hace con el objetivo de crear algo grande, de alcanzar el famoso sueño americano. Y es que, según dicen, la Gran Manzana es el lugar ideal para lograr el éxito, eso sí, trabajando duro y poniendo toda la carne en el asador para triunfar.
  • El tiempo. Nuestro viaje fue en agosto y todo el mundo nos dijo que fuéramos preparadas para pasar mucho calor. Nada más lejos de la realidad. La mayor parte de los días el ambiente fue más bien fresco e incluso nos tuvimos que comprar ropa de abrigo allí. ¡Toda nuestra maleta estaba llena de vestidos cortos y camisetas de tirantes!

Lo peor de Nueva York

  • El capitalismo salvaje. Nueva York es una ciudad de contrastes, pero no solo culturalmente hablando, sino también de contrastes entre ricos y pobres. El capitalismo salvaje ha provocado que aquella gente que ha quedado fuera del sistema no tenga acceso a cubrir sus necesidades más básicas, con lo cual es muy frecuente ver por la calle homeless, drogadictos, enfermos mentales…
  • Los trabajadores ilegales. Se calcula que en Nueva York trabajan unos dos millones de inmigrantes ilegales, lo que la convierte en la primera ciudad de EE.UU. en número de trabajadores indocumentados. Lo peor de todo son las condiciones en las que viven estas personas, con sueldos por debajo del salario mínimo, trabajando horas extra que nadie les paga, sin seguro médico, y bajo la presión y la amenaza constante de ser despedidos o incluso deportados.
  • El precio de la vivienda. Los precios de los pisos en Nueva York, y especialmente en Manhattan, son totalmente prohibitivos. El precio medio de un apartamento en Manhattan supera ya el millón de euros y la tendencia es al alza. De hecho, más de la mitad de la población en la Gran Manzana dedica más del 30% de su sueldo a la vivienda, lo que está haciendo que la gente de poder adquisitivo medio viva en apartamentos diminutos o fuera de Manhattan, en barrios como Brooklyn, Queens o el Bronx.
  • Los malos olores. Pasearse por Nueva York es un festival para los sentidos, incluido el sentido olfativo, pero los olores no siempre son agradables. Las bolsas de basura se acumulan en la calle, y a menudo son asaltadas por gente sin recursos en busca de latas y otros objetos reciclables que luego cambian por dinero. Esto también provoca en ocasiones plagas de ratas y cucarachas. De hecho, fue lo primero que nos advirtió nuestro anfitrión cuando llegamos a la habitación donde nos alojábamos en Brooklyn.
  • La delincuencia. Pese a que la ciudad de Nueva York nunca fue tan segura desde 1951, la delincuencia sigue estando presente en la gran metrópoli. Gracias a un cambio en la estrategia, al incremento del número de agentes de policía y al uso de las nuevas tecnologías, en 2017 se alcanzaron las mejores cifras en cuanto a criminalidad en la historia moderna de la ciudad: 290 homicidios y un total de menos de 100.000 delitos.
  • El tráfico. Conducir por Nueva York puede llegar a ser una experiencia muy desesperante, especialmente si es en hora punta. En nuestro último día en Nueva York, unos amigos que viven en Nueva Jersey vinieron a buscarnos para dirigirnos a Pensilvania, a pasar el fin de semana en Pocono Pines. No exagero en absoluto si aseguro que tardamos cerca de 4 horas en salir de la Gran Manzana.
  • Los impuestos y las propinas. Cuando ves la carta de un restaurante en Nueva York, a primera vista, parece barato. Pero hay que tener en cuenta que a ese precio tienes que sumarle los impuestos (TAX) que son aproximadamente un 8,9%, y la propina, que será entre un 15 y un 20% en función de tu satisfacción con el servicio. Por lo tanto, debes calcular que el precio de la cena te va a costar prácticamente un 30% más de lo que pone en la carta. Hay algunos sitios, como por ejemplo los puestos callejeros de comida, donde los impuestos están incluidos y no es necesario dejar propina.
  • La masificación turística. Más de 60 millones de personas visitan Nueva York cada año, una cifra récord que no ha dejado de crecer en los últimos 8 años. Y pese a que la ciudad es enorme y los visitantes se distribuyen por toda ella gracias a la gran cantidad de atracciones turísticas, hay algunos momentos en los que la masificación resulta algo agobiante. A nosotras nos pasó sobre todo en el MoMA (hay que decir que fuimos el día que era gratis), en Times Square y en Distrito Financiero (¡fue imposible hacerse una foto con el toro de Wall Street!).

Y tú, ¿coincides con estas visiones? ¿Qué fue para ti lo mejor y lo peor de Nueva York? ¡Cuéntamelo en los comentarios! ¡Me muero de ganas por saber tu opinión!