¿Qué comer en Tailandia? 7 especialidades de la cocina tailandesa que te harán la boca agua

comida thai

A parte de los paisajes, las playas, los templos, los parques nacionales y las ruinas, de los que ya os hablé en mi último post, otro gran atractivo de Tailandia es su gastronomía. Los sabores dulces, salados, ácidos, picantes y amargos se mezclan en muchas de sus recetas para proporcionar una experiencia única y para satisfacer a los paladares más exigentes. La cocina tailandesa es tan rica y variada que es difícil resumirla en un post, así que lo que he hecho ha sido seleccionar algunos de los platos más típicos y algunos de los que a mí más me gustaron. Advertencia: ¡léelo con el estómago lleno si no quieres que se te haga la boca agua!

1. Pad Thai

Con el número uno, el más conocido y universal de los platos tailandeses: el Pad Thai. El plato típico consta de fideos de arroz planos (una especie de tallarines) con pollo, gambas, huevo, tamarindo, salsa de pescado y brotes de soja, aunque existen muchas variedades del mismo plato. El Pad Thai, casi siempre viene acompañado con cebolleta china, cilantro, cacahuetes picados y media lima, para que puedas echar su jugo por encima. La combinación de sabores es simplemente deliciosa y perfecta para aquellos que no les gusta mucho el picante.

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2. Tom Yum

Los tailandeses ponen picante hasta en la sopa, y nunca mejor dicho. Tom Yum es la sopa más tradicional de Tailandia, pero también la más picante, no apta para estómagos delicados. La sopa Tom Yum está basada en un caldo de hierbas aromáticas con ingredientes como hierba limón, hojas de lima kaffir, galangal, chalotas, zumo de lima, salsa de pescado, tamarindo y chiles. Existen varios tipos de sopa Tom Yum según los ingredientes que se le añadan: gambas (Tom Yum Goong), pollo (Tom Yum Kai), pescado (Tom Yum Pla) o mezcla de mariscos (Tom Yum Talay o Tom Yum Po Tak). También suele llevar setas.

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3. Tom Kha Kai

Tom Kha Kai es otro de los platos más tradicionales de la gastronomía tailandesa y consiste principalmente en una sopa de pollo con leche de coco. Se trata de una sopa aromatizada, suave y poco picante, aunque siempre es mejor preguntar, porque también hay sitios donde la hacen picante. Además del pollo y la leche de coco, también lleva galangal, hierba de limón, hojas de lima kaffir, chiles, zumo de lima y setas. Algunas de las hierbas (las más duras) se sirven dentro de la sopa pero no se comen.

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4. Arroz con mango

El arroz con mango fue uno de los platos más simples y a la vez más deliciosos que probé en Tailandia. Se trata de un tipo especial de arroz hervido y empapado en leche de coco, que le proporciona una textura algo pegajosa. El arroz se sirve acompañado de medio mango fresco y unos anacardos. ¡Refrescante, sano y riquísimo!

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5. Arroz frito con piña

El arroz frito es uno de los platos que más se come en Tailandia y lo cocinan de distintas formas. Mi favorito es, sin ninguna duda, el arroz frito con piña. Los ingredientes que conforman este plato son, además del arroz y la piña, anacardos, huevo, pollo o gambas (o ambos), cebolleta china, salsa de pescado, chile y cilantro. Se trata de un plato exótico, refrescante y nutritivo que en los restaurantes tailandeses suelen servir dentro de media piña previamente vaciada. ¡Y nada mejor que el agua de coco para acompañarlo!

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6. Platos con curry

En Tailandia tienen muchos de tipos de curry distintos, lo que les proporciona una gran versatilidad a la hora de cocinar con esta especia. Algunas de las recetas más populares con curry son el pollo con curry verde o amarillo, la ternera con curry Massaman o el cerdo con curry Panang. Si no eres muy amante del picante, te recomiendo el curry amarillo, pero ve con cuidado porque aunque pique menos que los demás, ¡también pica!

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7. Pollo Satay

El pollo Satay (Satay Kai) es uno de los entrantes más típicos de la cocina tailandesa y uno de mis favoritos. Se trata de pequeñas brochetas de pollo marinado con diversas especias, como curry y cúrcuma, y cocinado a la parrilla. Se sirve acompañado de una deliciosa salsa de cacahuetes (salsa Satay) y a veces también se acompaña de una especie de vinagreta tailandesa. La salsa Satay suele ser suave, pero puede hacerse más o menos picante en función de la cantidad de curry rojo que se le añada.

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Y hasta aquí el resumen de los platos más típicos de la cocina tailandesa y que no te puedes perder por nada del mundo si visitas este maravilloso país. ¿Hay alguno que ya hayas probado? ¿Cuál es tu favorito? ¿Añadirías alguno que no está en la lista? ¡Espero tus comentarios!

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Cómo planificar un viaje a Tailandia, el país de las sonrisas

Ya hace casi tres meses que volví de Tailandia y las sonrisas de sus gentes siguen grabadas en mi mente como si fuera ayer. Tailandia es un país que te acoge con los brazos abiertos y al mismo tiempo es lo más exótico y más diferente que he visto hasta ahora. Pero, ¿cómo planificar un viaje a Tailandia? ¿Cuántos días? ¿Norte o sur? ¿Golfo de Tailandia o Mar de Andamán? Tailandia es un país que te ofrece mil opciones diferentes: playas, ciudades, parques naturales, templos, ruinas, poblados… Tendrás que elegir según tus intereses y el tiempo del que dispongas pero, en mi opinión, esto es lo que no te puedes perder.

Bangkok

Bangkok, la capital

Al contrario de lo que nos decía todo el mundo, Bangkok nos pareció una ciudad apasionante. Mucha gente te dirá que es una ciudad fea, que huele mal y que la gente no se caracteriza por su simpatía. Y no mienten. Pero como muchas otras grandes ciudades del mundo. Lo que quizás no te hayan contado es lo maravillosos que son su templos, sus mercadillos, su barrio chino, su comida callejera, sus zonas de marcha, sus bares y restaurantes, sus centros comerciales, sus locales de masajes…

Para conocer a fondo Bangkok necesitas por lo menos cuatro días, aunque si tu viaje es de dos semanas o menos, no te recomiendo estar más de dos o tres. Sea cual sea tu caso, te recomiendo que leas mi post sobre los mejores planes para descubrir Bangkok en tiempo récord.

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Ruinas de Ayutthaya

Si te interesa conocer la historia y la cultura de los lugares a los que viajas, las ruinas de Ayutthaya son una parada obligada. Ayutthaya fue la capital del imperio de Siam entre los años 1350 y 1767, cuando la ciudad fue saqueada por los birmanos. En 1991, la Unesco declaró las ruinas Patrimonio de la Humanidad.

Para explorar todos los rincones de esta increíble ciudad tendrás que dedicar por lo menos un día entero, y para moverte por allí tienes varias opciones: bicicleta (40 baht), moto (200 baht), taxi, tuk tuk o incluso elefante. 80 km separan la antigua capital del imperio de Siam de la actual capital de Tailandia, Bangkok. Para saber cuál es la mejor forma de llegar y los principales puntos de interés que debes visitar una vez allí, no te pierdas este post sobre Ayutthaya.

Zona norte: Chiang Mai y Chiang Rai

Nada como visitar el norte del país para conocer la Tailandia más profunda. Tanto por su belleza natural como por su riqueza cultural, Chiang Mai y Chiang Rai son las dos provincias del norte con un mayor interés turístico.

Chiang Rai es considerada la primera capital del Reino de Lanna, fundado en 1259 por el rey Mengrai El Grande. Este reino creció rápidamente anexionando a sus territorios todos los pueblos cercanos y, en 1296, se estableció Chiang Mai como nueva capital. Algunos años más tarde, el imperio se debilitó hasta caer en manos de los birmanos. Fruto de esta historia y de la influencia de los países vecinos, Laos y Birmania, en Chiang Mai hay más de 300 templos que destacan por su variedad y su riqueza estilística.

Otro atractivo de la zona norte de Tailandia son sus parques naturales. No te puedes perder el Parque Nacional Doi Ithanon, ubicado a 90 km de Chiang Mai y donde se encuentra el pico más alto del país, de 2.585 m.

Golfo de Tailandia: Koh Samui, Koh Phangan y Koh Tao

El Golfo de Tailandia, también conocido como Golfo de Siam, destaca por sus aguas turquesas y sus grandes cantidades de arrecife de coral. Desde el punto de vista turístico, los principales puntos de interés son las islas de Koh Samui, Koh Phangan y Koh Tao.

Koh Samui es la más grande de las islas y la que le da nombre al archipiélago de Samui. Es también la isla más poblada, pero a la vez es un sitio ideal para relajarse y disfrutar de la calma que reina en sus playas. Así como Koh Samui es el destino ideal para familias y parejas, Koh Phangan es la destinación perfecta para gente joven con ganas de fiesta. Aquí se celebra la famosa Fiesta de la Luna Llena (Full Moon Party), donde todos los meses se dan cita jóvenes de todo el mundo con ganas de juerga. Donde tampoco falta la fiesta, aunque a una escala más reducida, es en Koh Tao. La más pequeña de las tres islas es también la que se ha conservado más virgen, aunque en los últimos años se ha convertido en el paraíso de los mochileros.

Para saber más sobre el Golfo de Tailandia, te aconsejo que le eches un vistazo a este post.

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Mar de Andamán: Phuket, Krabi, Koh Phi Phi, Koh Lanta

Las islas del mar de Andamán tienen algunas de las mejores playas para practicar el submarinismo y el snorkel de toda Tailandia. Phuket es la isla más grande del país con una extensión de 800 km2. A lo largo de la costa occidental de la isla se extienden preciosas playas de arena blanca y, pese a que algunas zonas han sido sobreexplotadas por el turismo, aún se pueden encontrar algunos rincones salvajes y playas poco concurridas.

En la provincia de Krabi, destacan dos archipiélagos: Koh Phi Phi y Koh Lanta. Gracias a la película “La Playa”(¿o debería decir por culpa de?), protagonizada por Leonardo Di Caprio, Koh Phi Phi se han convertido en las islas más famosas de Tailandia, especialmente la playa de Maya Bay. Koh Lanta, sin embargo, sigue siendo un paraíso aún poco conocido y mucho más virgen, aunque sus playas son menos impresionantes. Puedes descubrir mucho más sobre Koh Lanta en mi último post.

Dejando las islas aparte, en Krabi también merece mucho la pena visitar la península de Railay y la playa de Tonsai, destinos obligados para los amantes de la escalada. En Tonsai encontrarás bungalows sencillos a buen precio y un ambiente totalmente hippy y mochilero, mientras que Railay es un poco más familiar y con alojamientos de categoría superior. Por último, cabe mencionar la playa de Ao Nang, a 22 km de Krabi. Ao Nang no es especialmente bonito, pero es un buen punto de partida, ya que cuenta con numerosos hoteles, hostales y agencias de viajes desde donde te pueden organizar tu ruta por las islas del Mar de Andamán.

Para saber más sobre cómo moverte por las islas y, en general, por todo el país, visita mi post sobre los medios de transporte en Tailandia.

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¿Qué opinas sobre los destinos que propongo en este post? ¿Has estado en Tailandia y has visitado alguno de los sitios que menciono? ¿Añadirías algún lugar más? ¡Cuéntamelo todo en los comentarios!

Las ruinas de Ayutthaya, la antigua capital del imperio de Siam

Si te interesa conocer la historia y la cultura de los lugares a los que viajas, las ruinas de Ayutthaya, también conocidas como Parque Histórico de Ayutthaya, son una parada obligada. Ayutthaya fue la capital del imperio de Siam entre los años 1350 y 1767 y llegó a convertirse en un importante puerto internacional donde se comerciaba con madera, azúcar, cuero, seda, pieles, marfil y productos de artesanía local. En 1767, la ciudad fue destruida por los birmanos en el curso de la guerra birmano-siamesa. Tras muchos años abandonada a su suerte, Ayutthaya se restauró y, en 1991, la Unesco declaró las ruinas Patrimonio de la Humanidad.

Para explorar bien toda la ciudad, necesitas por lo menos un día completo. Si estás mínimamente en forma, mi consejo es que alquiles una bicicleta (40 baht). Otras opciones son la moto (200 baht), el taxi, el tuk tuk o el elefante. Para estos últimos, te aconsejo que negocies un precio cerrado de antemano para que te lleven a ver los principales puntos de interés.

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El elefante es una de las opciones para recorrer Ayutthaya

Ayutthaya está llena de rincones que no pararán de sorprenderte, pero hay algunos puntos clave que no te puedes perder:

  • Wat Phra Si Sanphet (50 bhat): construido a finales del siglo XV, es el mayor templo de la ciudad. Antiguamente albergaba un Buda erguido de 16 metros de altura recubierto con 250 kg de oro que fue fundido por los invasores birmanos.
  • Wat Chai Wattanaram (50 bhat): es el sitio perfecto para ver la puesta de sol. Está situado al oeste de Ayutthaya, al otro lado del río, pero se puede llegar fácilmente cruzando el puente. Lo más impresionante es su prang (torre) central, de 35 metros de alto.
  • Wat Phra Mahathat (50 bhat): aquí nos encontramos con la imagen más fotografiada de Ayutthaya: una cabeza de Buda misteriosamente apresada en las raíces de un árbol. El templo, erigido en 1374, tiene también un prang central y unas hileras de budas decapitados.

En cualquiera de estos tres templos, puedes alquilar una audioguía (150 baht) que te explicará el contexto histórico y te hará trasladarte por unos momentos a la época del imperio de Siam. Recuerda que debes devolver las audioguías antes de las 18h, hora de cierre de la mayoría de los templos. Aunque los tres anteriores son los principales, hay otros templos que no deberías perderte:

  • Wat Ratburana (50 baht): situado justo al norte del Wat Phra Mhathat, este templo fue fundado en 1424 por el rey Borom Rachathirat II en el lugar de cremación de sus dos hermanos, que murieron en la lucha por el trono. Su prang, con elaboradas tallas, es uno de los más destacados de la ciudad.
  • Wat Phra Mongkhon Bophit (gratis): muy cerca del Wat Phra Si Sanphet, se encuentra este templo que alberga uno de los budas de bronce más grandes de Tailandia, de 17 metros de alto. Se cree que este templo fue construido sobre el año 1538, pero fue seriamente dañado tras la invasión birmana y no se restauró hasta principios del siglo XX.
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Wat Phra Mongkhon Bophit
  • Wat Phanan Choeng (20 baht): para llegar a este templo, situado en las confluencias de los ríos Chao Phraya y Pa Sak, hay que coger un ferry (5 baht), ya que está fuera de la isla en la que se encuentran la mayor parte de los templos. Este templo construido en 1324, 26 años antes de que se fundara la ciudad de Ayutthaya, está relacionado con los primeros asentamientos en la zona. Su principal atracción es un gran Buda dorado de 19 metros de altura que se haya en el wihan (sala de oración) y que ha tenido que ser restaurado varias veces a lo largo de la historia.

Cómo llegar

Ayutthaya está situada unos 80 km al norte de Bangkok. Para llegar desde allí, lo más barato es el tren, que sale a 15 baht por trayecto en 3a clase y tarda una hora y media en llegar. Lo malo de ir en 3a es que no hay aire acondicionado, pero gracias a los ventiladores de techo y al aire que entra por las ventana, el calor es soportable. La ciudad está rodeada por los ríos Chao Phraya, Lopburi y Pa Sak, que forman una isla de unos 15 km2. La estación de tren está situada fuera de esta isla, al este del río Pa Sak, por lo que, una vez allí, tendrás que coger un barco para cruzar al otro lado (5 baht).

Si quieres volver en tren, mira los horarios de vuelta, porque el último es sobre las 7 de la tarde. A nosotras se nos hizo un poco tarde y tuvimos que volver en mini van, una especie de mini autobús de unas 15 plazas que te lleva directo desde Ayutthaya hasta el centro de Bangkok por unos 80 baht.

¿Has visitado Ayutthaya? ¿Te han servido estos consejos? ¿Hay algo que añadirías? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

¿Qué hacer 2 días en Bangkok? 5 planes para conocer la capital de Tailandia en tiempo récord

Se comenta que Bangkok es una ciudad más bien fea, que huele mal y que la gente no es especialmente simpática. Pero como muchas otras grandes ciudades del mundo. Y pese a todo, Bangkok es una ciudad apasionante. Es cierto que Tailandia ofrece muchas otras maravillas que suelen ser las que van buscando los turistas, pero dos días para descubrir la capital son una parada obligada, por eso aquí os hago un resumen con los mejores planes para descubrir Bangkok en dos días. Los puntos uno y dos se pueden realizar el primer día y los puntos tres, cuatro y cinco, el segundo día.

1. Visita a los templos

El primer día puedes dedicarlo a visitar templos. Nosotras fuimos al Wat Po, donde se encuentra el Buda reclinado más grande de Tailandia (46 metros de largo), y al Golden Mountain, que se sitúa en una pequeña colina en el centro de la ciudad con vistas de 360º. El Gran Palacio Real, que en su interior alberga el Templo del Buda Esmeralda, es el monumento más popular de la ciudad. Por este motivo, siempre está lleno de turistas y suele haber largas colas para entrar. Si quieres visitarlo, tendrás que armarte de paciencia y preparar la cartera, porque también es el templo más caro (500 baht).

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Wat Po

Consejos para visitar los templos:

  • Lleva ropa discreta. Pantalón o falda largos y hombros cubiertos. En algunos templos, te dejan un pañuelo y una falda larga si no la llevas, pero en otros te la alquilan.
  • Zapatillas o sandalias fáciles de quitar y poner. Ten en cuenta que es necesario descalzarse para entrar en la mayoría de templos.
  • Un abanico o pai pai para combatir el calor. También te irá bien llevar una gorra y crema solar.

2. La noche en Khaosan Road

El simple hecho de pasear por esta calle se convierte en todo un espectáculo gracias a sus personajes pintorescos y a la variedad de gente y de estilos que se reúnen en un solo lugar. Es la zona de marcha de los mochileros y una visita obligada en la noche de la capital tailandesa. El ambiente es internacional, principalmente de gente joven con ganas de pasarlo bien. Además de restaurantes que ofrecen varios tipos de comida y bares de copas donde podrás degustar las cervezas y cócteles locales, también hay locales de masaje, tiendas de ropa e incluso puestos de comida callejera que harán las delicias de los más atrevidos con delicatessen como escorpiones, arañas o saltamontes. También es común que se te acerquen relaciones públicas para ofrecerte espectáculos eróticos (Ping Pong Show) o de Muai Thai (boxeo tailandés), de los que nosotras decidimos prescindir.

3. Compras en Chatuchak Market

Si hay algo que me encanta visitar cuando voy a una gran ciudad son sus mercadillos, ya que dicen mucho de la cultura de un lugar y se suelen encontrar objetos interesantes a buen precio. Después de informarnos sobre varios de los mercadillos de Bangkok, elegimos el mercadillo de fin de semana de Chatuchak, al que se puede llegar fácilmente en metro, bajando en la parada de Chatuchak Park, o en BTS (más conocido como skytrain), bajando en la parada de Mo Chit.

En este mercadillo se puede encontrar prácticamente de todo, aunque lo que más abunda es la ropa y los accesorios. Lo mejor es perderse por sus interminables callejones hasta que no puedas más. Llegados a este punto, puedes darte un masaje en alguno de sus locales de masaje por un precio más que razonable. Lo más importante que necesitas saber sobre los mercadillos, así como en la mayoría de comercios tailandeses, es que hay que regatear. Cuando te den un precio, ofrece un tercio del precio que te han dicho y, con un poco de suerte, te lo acabarás llevando por la mitad del precio inicial. Hay sitios con más margen de regateo que otros, pero eso ya lo irás viendo sobre la marcha.

chatuchak
Chatuchak Market

4. Paseo por Chinatown

Posiblemente el barrio que más me impactó de todo Bangkok. La comunidad china que reside en Bangkok está formada por más de cincuenta mil personas y, lo que antiguamente había sido un barrio de prostitución, comercio de objetos robados y tráfico de opio, actualmente se ha convertido en uno de los barrios de moda de la ciudad. Su calle principal, Yaowarat Road, es para disfrutarla con los cinco sentidos. Las luces de colores, los aromas, el bullicio… todo confluye para crear una atmósfera mágica que no dejará indiferente a nadie. Sus puestos de comida callejera que te abrirán el apetito en pocos segundos y querrás probarlo todo. El secreto está en dejarse llevar. Si visitas el barrio chino de día, no te puedes perder el mercado de Sampeng y los templos Wat Mangkon Kamalawat, el más importante para la comunidad china, y Wat Traimit.

5. Vistas de infarto en el Skybar

Si lo que quieres es disfrutar de un cóctel con las mejores vistas de la ciudad, no te puedes perder el Skybar, situado en la planta 63 de la State Tower. Pero el espectáculo no se limita a sus vistas de infarto acompañadas de una música agradable. El constante ir y venir de modelitos viendo y dejándose ver también es uno de sus atractivos. La atmósfera que se respira es refinada y con clase, acorde a sus precios, aunque también abundan los turistas curiosos disfrazados de refinados.

Recuerda que para acceder, antes de coger el ascensor, una chica se encargará de dar el visto bueno a tu vestuario. Las chicas deben ir preferiblemente con vestido y sandalias, nada de shorts, pantalones típicos tailandeses, chanclas o zapatillas deportivas. Los chicos también deben ir bien vestidos, con pantalón largo y zapatos. En la calle, justo en la entrada, suelen montar un puesto de ropa y calzado donde venden o alquilan indumentaria adecuada a los turistas despistados.

Y hasta aquí los planes que, bajo mi punto de vista, son imprescindibles en una visita de dos días a la capital tailandesa. ¿Añadirías algún otro plan? ¿Cuál ha sido tu experiencia en Bangkok? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

¿Qué hacer en Los Ángeles? 10 planes geniales para pasar unos días en LA

Cuando estaba organizando mi viaje a la costa oeste de Estados Unidos me cansé de escuchar a gente que me decía que Los Ángeles no valía la pena, que no malgastara muchos días allí, que mucho mejor San Francisco, etc. Cuál fue mi sorpresa cuando me encontré en Los Ángeles con una ciudad llena de vida, planes y lugares por descubrir. Tengo que dar las gracias a mis amigos Jose, Tony y Abe, que me enseñaron las maravillas de esta gran ciudad. ¡Empecemos!

1. Brunch en Silver Lake: el barrio hipster por excelencia. Podría escribir un post entero sobre este barrio. Los bares, las tiendas, la gente… todo me dejó fascinada. Para contemplar el constante ir y venir de personajes pintorescos, no hay nada como tomarte un brunch en una terracita. Gracias al buen tiempo que tienen en LA, podrás hacerlo incluso si visitas la ciudad en invierno. Una vez hayas llenado el estómago, te recomiendo que te des una vuelta por las tiendas cercanas, ya que son de lo más freaks. Podrás encontrar desde ropa vintage hasta artículos de regalo originales para llevarte de recuerdo.

2. Compras en Hollywood: Si lo tuyo son las compras, tienes que ver las tiendas de ropa de segunda mano procedente de los estudios de grabación. Además de los precios, lo más atractivo es que las prendas han sido utilizadas en rodajes de películas de Hollywood. Si te fijas en la etiqueta, a veces te indican en qué película apareció esa prenda en concreto.

3. Senderismo por la montaña de Hollywood: Muchos habitantes de Los Angeles, se escapan de la rutina y el agobio de la gran ciudad para hacer una ruta de hiking, como lo llaman ellos, por las montañas cercanas. Es un plan perfecto para combinar un poco de ejercicio físico y unas vistas de infarto. Si tienes suerte, también puede que te encuentres con algún famoso, debido a la cercanía de la montaña a los estudios de Hollywood.

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4. Partido de Los Angeles Lakers: Si tienes la suerte de que en los días que estás en LA, los Lakers juegan en casa, no te pierdas la experiencia de ver un partido en vivo. Aunque no te guste el baloncesto, no importa, merece la pena respirar el ambiente y ver cómo lo viven los locales. Si no te quieres gastar mucho dinero, te recomiendo que compres tu entrada con tiempo, ya que las más baratas suelen agotarse.

5. Comida en Whole Foods: estos supermercados de comida natural y orgánica me dejaron sin palabras. Si necesitas desintoxicarte de tantas hamburguesas (las del In-N-Out están buenas, pero aún así), prueba a comer un día una ensalada y un zumo de Whole Foods. Sano, nutritivo y ligero. Ideal para cargar las pilas y seguir con el resto de los planes.

6. Patinaje en Venice Beach: Si te gusta el deporte pero eres más de playa que de montaña, este plan es para ti. En la mítica playa de Venice Beach, además de uno de los skate parks más famosos del mundo, hay largos paseos por los que patinar o ir en bicicleta. En el paseo principal hay varios locales donde te alquilarán todo tipo de artículos con ruedas: bicicletas, patines, skates… tú decides. Es muy recomendable acercarse patinando hasta Santa Mónica para contemplar su magnífico muelle y las casitas de ensueño que se extienden por su costa.

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7. Música en vivo en Hollywood: además del paso de la fama, que tiene tanto nombre que es posible que te decepcione, en Hollywood hay muchos bares donde suelen hacer conciertos de gran calidad. Para muchos de estos espectáculos de música en vivo ni siquiera es necesario pagar entrada, vale con tomarte algo en el local. También hay locales de micro abierto, donde cualquiera que se anime puede cantar. Aviso: no apto para aficionados al karaoke. El nivel de los participantes es impresionante.

8. Surf en Huntington Beach: los 13,7 km de playa sumados a las excelentes condiciones para la práctica del surf han hecho de esta pequeña ciudad al sur de Los Ángeles algo así como la meca del surf. Si sigues el camino del muelle hacia el interior podrás recorrer el paseo de la fama del surf, donde aparecen los nombres de los mejores surfistas de la historia gravados en el suelo.

9. Visita a los Estudios Universal: si eres un fan del cine y de las series Made in Hollywood, no te puedes perder la visita a este parque temático que está situado junto a los estudios de grabación. Las atracciones en sí no son nada del otro mundo para el que haya estado en parques como Port Aventura o la Warner, pero lo que en mi opinión sí merece la pena es el autobús que te lleva por los platós y los escenarios donde se han grabado algunas películas y series míticas, como La Guerra de los Mundos o Mujeres Desesperadas. Si compras las entradas anticipadas en la web te ahorrarás colas, especialmente en temporada alta.

10. Masaje y cena en Thai Town: ¿Agotado con tanto planazo? Nada mejor que un masaje tailandés para relajarte al final del día. Si además eres de los que les gusta la comida exótica, aprovecha que estás en Thai Town para probar la fantástica cocina tailandesa. Sopa de pollo y leche de coco, brochetas de pollo con salsa de cacahuetes, arroz frito con mango, piña o curry… hay opciones para todos los gustos, eso sí, pregunta si pica porque puedes llevarte una sorpresa.

Como ves, Los Ángeles es una ciudad con planes de lo más variados y para todos los públicos. ¿Has estado en LA y has hecho alguno de estos u otros planes? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

6 consejos para disfrutar de un “road trip” por California

Recorrer California en coche es una aventura que todo el mundo debería experimentar por lo menos una vez en la vida. Las tierras áridas bañadas por el Océano Pacífico, el paraíso de los surfistas, los paseos de palmeras infinitas, la cultura yanqui, el origen del movimiento hippy, la cuna de la innovación tecnológica y tantas otras cosas que solo entenderás paseándote por sus carreteras, a poder ser, en buena compañía. Yo tuve la suerte de disfrutar de este viaje con Ro del Castillo, bloguera de moda e it girl donde las haya, y puedo decir que fue una de los mejores viajes de mi vida. A raíz de esta experiencia, te voy a dar algunos consejos por si tú también te estás planteando recorrer California sobre ruedas.

Rosarito

1.Ten paciencia en los atascos. Especialmente en Los Ángeles. En esta gran ciudad, la más poblada de California con nada más y nada menos que cuatro millones de habitantes, se forman en las horas punta los peores atascos que he visto en mi vida. Los lugareños ya se saben los caminos alternativos que pueden coger para evitar las retenciones, pero si vas de visita, como buen guiri, te va a tocar comértelas con patatas. Ármate de paciencia y no desesperes, porque puedes llegar a estar hasta tres horas metido en el atasco y allí es algo relativamente normal.

2.Calcula el tiempo según la ruta que elijas. Si dispones de dos o tres días, lo ideal para conocer la costa oeste de los Estados Unidos es recorrer la distancia que separa Los Ángeles y San Francisco por la Ruta 101, la carretera de la costa. Santa Bárbara, los acantilados del Big Sur y Monterrey son algunas paradas obligadas de esta ruta que te llevaría un total de 10 horas sin paradas. Si vas con prisa, puedes llegar de Los Ángeles a San Francisco en 6 horas por la Interestatal 5. En nuestro caso, como no disponíamos de mucho tiempo, fuimos por ésta última, pero nos desviamos para visitar Santa Bárbara y Monterrey.

3.Respeta los límites de velocidad. Cuando hay tráfico, es fácil respetar los límites de velocidad. Simplemente, como dicen ellos, “go with the flow” o “ve a la misma velocidad que van el resto de los vehículos”. El problema viene cuando vas por una carretera prácticamente solo. Ten en cuenta la equivalencia entre millas y quilómetros. En la mayor parte de las carreteras, si no se indica otra cosa, la velocidad máxima son 65 millas, aproximadamente 105 quilómetros. Ro y yo, sin darnos cuenta, rebasamos ligeramente este límite, con la mala pata de toparnos con un coche de policía que se colocó detrás nuestro y empezó a hacernos señales para que nos detuviéramos en el arcén.

4.Sé amable con la policía. A nosotras nos funcionó. Después de algunas preguntas sobre el destino de nuestro viaje y el motivo de nuestro exceso de velocidad, el señor agente fue benévolo con nosotras y nos dejó continuar con un amable “just slow down” o “simplemente, id más despacio”. Si te ven que eres turista y que vas un poco despistado seguramente te dejarán seguir sin problema, aunque mejor no tentar a la suerte.

5.No aparques donde no está permitido. Cuando llegamos a San Francisco era tarde, estábamos cansadas y tuvimos la genial idea de aparcar el coche en una calle en la que estaba prohibido dejarlo a partir de las 8 de la mañana del día siguiente. Pasó lo que era de esperar. Nos despertamos a las 8 en punto, bajamos corriendo en pijama (literalmente) a quitar el coche de ahí y adivina… exacto, ya nos habían plantado la multa.

6.Las multas llegan, aunque seas extranjero. Inocentes de nosotras, decidimos dejar pasar el tiempo para ver si la multa no llegaba. Pero llega, y tanto que llega. Algunos meses después del viaje, vi un cargo en mi tarjeta que no sabía de dónde venía. Cuando me puse a investigar descubrí que era la multa de aparcamiento de San Francisco. Me la cargaron en la tarjeta con la que había pagado el coche de alquiler, los muy listillos. Quizás si hubiera cancelado esa tarjeta al llegar a España…

¿Has recorrido la Ruta 101? ¿Cuál ha sido tu experiencia? ¿Hay algo más que te gustaría saber para preparar tu “road trip”? ¡Deja tus comentarios!

9 lugares que debes visitar en una ruta en bici por Berlín

Berlín es una ciudad llena de historia, cultura, arte, creatividad y gente guay que llega a visitarla desde todas partes del mundo. El pasado mes de junio, coincidiendo con la final de la Champions League (Fútbol Club Barcelona – Juventus de Turín) tuve la oportunidad de pasar cinco días recorriendo la ciudad en bici, y creo que es lo mejor que puedes hacer si no quieres perderte nada ni gastarte mucho dinero. Aquí te dejo 9 sitios increíbles que no puedes dejar de visitar si recorres Berlín en bici:

  1. El barrio de Neukölln. Fue el barrio donde nos alojamos. Además de ser un barrio lleno de bares y tiendas interesantes, y uno de los barrios más hipsters de la ciudad, los precios son más bajos que en el centro. Alojarnos en este barrio nos permitió ver el Berlín más auténtico y contemplar el día a día de las personas que viven en él. Si viajas solo, te recomiendo coger la habitación por Airbnb en un piso compartido, así puedes interactuar con gente autóctona e integrarte más en la cultura berlinesa. En Neukölln podrás encontrar tiendas de alquiler de bicis a precios muy asequibles, como por ejemplo Bike 44.
  2. La torre de telecomunicaciones de Berlín. En alemán, Berliner Fernsehturm, también conocida como Torre Alex, por su proximidad a Alexanderplatz. Con sus 368 metros, es actualmente el cuarto edificio más alto de Europa, y desde su esfera puede contemplarse toda la ciudad de Berlín a 360 grados. Las vistas son espectaculares y es muy recomendable visitarla el primer día para ubicar físicamente todos los destinos que hemos señalado para visitar en el mapa.
  3. El muro de Berlín. Construido por la República Democrática Alemana (RDA) en 1961 para supuestamente protegerse de los fascistas, este muro pasó a llamarse el Muro de la Vergüenza por parte de los medios de comunicación y de la opinión pública. En la práctica, la función del muro fue impedir la emigración masiva de personas que querían pasar del Este al Oeste. Recorrer la parte que se conserva del muro en bici es toda una experiencia y, prepárate, porque está tan decorado que vas a querer parar a hacer fotos en cada pintada.
  4. La hamburguesería Burgermeister. No exagero si digo que en este chiringuito cochambroso situado bajo las vías de Schlesisches Tor me comí la mejor hamburguesa que he probado en mi vida. Pese a la primera impresión, el sitio tiene su encanto, sobre todo si tienes la suerte de compartir una de las pocas mesas que hay; están muy codiciadas. Las largas colas que se forman para pedir una hamburguesa lo delatan. Sin duda una visita obligada en Berlín, tanto por la calidad de su comida como por la magia del sitio.
  5. Panorama Bar. Es la planta superior del Berghain Club, la meca del techno y uno de los clubs más de moda de la ciudad. El imponente edificio donde se ubica es la antigua central eléctrica de la Alemania del Este. Este club también se ha hecho famoso por la arbitrariedad en su política de acceso. Algunos consejos para entrar: vestir casual y en tonos oscuros, ir en grupos pequeños, no levantar la voz en la cola (especialmente si hablas español o italiano) y no dar señales de estar bajo los efecto del alcohol o las drogas. Si aún así no entras, hay otro club no muy lejos de Berghain que tampoco está nada mal y ponen menos pegas para entrar: el Suicide Circus. Tanto al uno como al otro se llega bien en bici y la puedes dejar atada en la entrada. Eso sí, no te pases con el Jägermeister, que luego tienes que volver a cogerla. Suicide Circus
  6. Badeshiff. Es lo más parecido a una playa que encontrarás en la ciudad de Berlín. Se trata de una piscina flotante con vistas al río Spree con un embarcadero de madera donde la gente toma el sol y una zona de arena y tumbonas, para que te sientas casi casi como en la playa. Badeshiff también se caracteriza por la buena música y el ambiente de gente cool. La entrada cuesta solo 5 euros (3 euros para estudiantes) y, si eres de los que no les va el rollo de quedarse todo el día tumbado al sol cual lagartija, puedes alquilar una tabla de SUP por 12 euros. El plan perfecto si visitas Berlín en verano.
  7. La Puerta de Brandeburgo. Situada en la Plaza de París, muy cerca del centro de la ciudad, esta majestuosa puerta se ha convertido en uno de los símbolos de Berlín y de Alemania. Fue construida entre 1788 y 1791 por el arquitecto Carl Gotthard Langhans siguiendo el modelo de la puerta de acceso a la Acrópolis de Atenas. La puerta consta de cinco pasos, de los cuales el central es el más ancho, y está coronada por la cuádriga, una escultura de cobre que representa a la diosa Victoria montada en un carro tirado por caballos en dirección a la ciudad. Ya que estás aquí, te recomiendo que te des un paseo en bici por Tiergarten, el principal parque de Berlín que se encuentra justo al lado de la puerta y que da nombre al barrio en el que se sitúa.
  8. El mercado turco de Maybachufer. La gran cantidad de inmigrantes turcos que residen en Berlín ha hecho que este mercado situado en la orilla sur del Landwehrkanal se convierta en uno de los más importantes de la ciudad. En esta ocasión, te aconsejo que dejes la bici atada en una de las entradas del mercado y lo recorras andando. Tendrás la oportunidad de probar comida turca hecha al momento (os recomiendo la kofta), comprar especias y telas de mil colores, saborear zumos naturales a precios irrisorios y hasta ver actuaciones de música en directo.
  9. El Monumento al Holocausto. Situado muy cerca de la puerta de Brandeburgo, es otra parada obligada para todo visitante de Berlín. Fue construido entre 2003 y 2005, y su nombre real es Monumento Memorial a los Judíos Asesinados en Europa. Se trata de una cuadrícula formada por 2.711 bloques hormigón de diferentes alturas que permite a los visitantes perderse formando su propio camino. Los sentimientos que se experimentan cuando recorres los estrechos pasos entre los bloques pueden ser muy diversos: angustia, agobio, desesperación, desorientación, soledad… En la parte subterránea hay un museo dedicado a las víctimas del Holocausto que merece la pena visitar. Especialmente escalofriante es la sala donde se muestran cartas que los judíos escribían a sus familias explicando la pesadilla que estaban viviendo.

¿Conoces algún otro lugar de parada obligada en Berlín? ¡Cuéntamelo en los comentarios de este post!

Cuando cambias Barcelona por Madrid

1. Descubres que el agua del grifo sabe bien.

No sé si es verdad o es una leyenda urbana, pero hay rumores que dicen que cuando bebes agua del grifo en “la capi” es como si bebieras Bezoya.

2. Descubres que tu pelo puede ser maravilloso.

No sé si es por el agua o por el clima, pero el caso es que el pelo es mucho más suave y con unas formas más definidas y armoniosas cuando vives en Madrid.

3. Los taxistas están “mu locos”.

En Madrid la mayoría de taxistas intentarán darte conversación, pero ésta no siempre será agradable. De hecho, hay un 99% de posibilidades de que te digan algo del tipo: “porque esto en tiempos de Franco no pasaba…”

4. Cuando ir por Preciados se convierte en una carrera de obstáculos.

Tendrás que esquivar a varios elementos habituales de la zona, como los “compro oro”, los hombres-pancarta que promocionan buffets libres o los captadores de ONGs que se las ingenian todas para conseguir que te pares.

5. Cuando te encuentras con personajes tan variopintos como los heavys de la Gran Vía, los “lazy beggars” o un chico sin brazos que hace mucho ruido moviendo un vaso lleno de monedas con la boca.

6. Cuando vas por Fuencarral y un hare krishna te dice que se te ha caído la sonrisa.

7. Cuando te pasarías horas observando los modelitos hipsters que se pasean por Malasaña…

8. … y otras tantas observando la elegancia de los modelitos que se pasean por Serrano.

9. Los gitanos vendiendo frambuesas a la salida del Corte Inglés de Goya.

10. Las cabras que chascan la mandíbula emitiendo un tétrico ruido en la Plaza Mayor.

11. Los bocadillos de calamares en la Plaza Mayor (¿alguien dijo café con leche?)

12. Cuando vas por la calle y de repente te cruzas con un famoso. Granvía

13. Cuando te compras una bici y después te das cuenta de que hay más cuestas de las que pensabas en la ciudad.

14. Cuando te roban la bici.

15. Cuando sales a tomar una caña después del trabajo y nunca sabes cómo acabará la noche.

16. Ponerse a hablar con cualquiera sin que se piense que vas a pedirle algo.

En Madrid es muy común hacer lo que denominamos “pandilla basurilla”, esto es, juntarte con uno y con otro a medida que avanza la noche y acabar de repente un grupo de personas, cada uno de su padre y de su madre, pasándolo maravillosamente todos juntos.

17. Cuando descubres que la tradición del “caganer” ha llegado a la capital en forma de “cagones”.

En el mercadillo navideño de la Plaza Mayor se pueden observar figuras parecidas al “caganer” pero de mayores proporciones y con caras de personajes famosos.

18. Cuando se acerca la Navidad y la gente empieza a ponerse cosas raras en la cabeza.

En Madrid existe la extraña costumbre de adornarse la cabeza con gorros en forma de árbol de navidad, orejas de reno, pelucas de colores cantones y otros motivos navideños (y no tan navideños) en estas fechas.

19. Que las calles estén llenas de gente incluso cuando el termómetro marca temperaturas bajo cero.

20. Que te pidan 300 euros por una habitación en la que tienes que agacharte para poder entrar.

21. Cuando descubres que la típica tienda de al lado de casa que abre hasta tarde y te puede salvar de más de un apuro no es un “paqui”, sino un “chino”.

22. Y que los que venden latas por la calle no dicen “sexy beer”, sino “selvesa”.

¿Tú también te has mudado a Madrid? ¿Hay algo más que te haya sorprendido de esta maravillosa ciudad? ¡Cuéntamelo en los comentarios!