¿Qué es para mí lo mejor y lo peor de Nueva York?

Este verano tuve la suerte de pasar un par de semanas en Nueva York de vacaciones con dos de mis mejores amigas, Silvia y Judit. Era mi primera vez en esta ciudad y las expectativas eran muy altas, por todo lo que me habían contado y todas las películas que había visto ambientadas en la Gran Manzana, pero aún así no defraudó. Nueva York es la ciudad más poblada de los Estados Unidos con 8,6 millones de habitantes, y la segunda más poblada del continente americano, solo por detrás de Ciudad de México. Esta gran concentración de personas compartiendo un mismo espacio, da lugar a cosas muy positivas, pero también a otras que no lo son tanto. Como ya existen mil guías de Nueva York y creo que tengo poco que aportar en este sentido, he decidido en esta ocasión hacer algo distinto. A continuación, os dejo con un resumen de lo que para mí fue lo mejor y lo peor de Nueva York.

Lo mejor de Nueva York

  • La riqueza cultural. Dicen que lo que no puedes encontrar en Nueva York, no existe. Quizás es exagerar un poco, pero la realidad es que lo que más me impactó de Nueva York es su enorme riqueza cultural. Se trata de una ciudad formada por gente que ha emigrado desde todos los rincones del mundo, cada uno con su cultura, sus ideales, sus creencias, sus costumbres… gente tan diferente pero con un elemento que los une: el valor de la libertad.
  • La diversidad gastronómica. Esa diversidad de culturas trae consigo algo muy bueno para los que nos gusta comer y probar nuevos y exóticos sabores de diferentes partes del mundo: la riqueza gastronómica. Muchos inmigrantes que llegan a Nueva York abren negocios de restauración donde ofrecen platos típicos de su país, y tener ese abanico de posibilidades a la hora de elegir qué comer fue uno de los aspectos que más me gustó de la Gran Manzana.
  • La amabilidad de la gente. Llegué a Nueva York con la idea equivocada de que todos los neoyorquinos eran ciudadanos estresados y un poco amargados por las cosas negativas que implica vivir en una gran urbe, pero mi sorpresa fue encontrarme todo lo contrario. La gente por la calle te mira, te sonríe y te intenta ayudar cuando necesitas cualquier cosa. En los comercios, te saludan con un “Hi! How are you?” y se despiden con un “Have a great day”. Por no hablar de los restaurantes, donde la amabilidad llega a niveles extremos, ya que se están jugando una buena propina (pero de esto hablaremos más adelante).
  • La energía. Nueva York es una ciudad vibrante que desprende una energía impresionante. Hay tantas cosas pasando al mismo tiempo que te gustaría poder dividirte en 5 para poder estar en varios sitios a la vez. Personalmente, siento que es una ciudad que te inspira, te carga las pilas y te abre la mente, aunque en algún momento pueda llegar a ser algo abrumadora, por ejemplo, cuando caminas por Times Square…
  • Las propuestas de ocio. La cantidad de planes que esta ciudad te ofrece para aprovechar tu tiempo libre es infinita. Desde museos (algunos de ellos gratis según el día de la semana), hasta musicales, monólogos, conciertos, actividades al aire libre, shopping, etc.
  • La vida nocturna. La verdad que en nuestro viaje quisimos aprovechar tanto la luz del sol (andábamos una media de 20 km diarios!), que cuando llegaba la noche nuestro máximo plan era conectarnos un rato a nuestras redes sociales y dormir. A diferencia de nosotras, Nueva York es la ciudad que nunca duerme, y la cantidad de pubs, clubs, salas de conciertos, etc, hará las delicias de los más nocturnos.
  • El espíritu emprendedor. Por algo la llaman la ciudad de los sueños. La gente que se instala en Nueva York, lo hace con el objetivo de crear algo grande, de alcanzar el famoso sueño americano. Y es que, según dicen, la Gran Manzana es el lugar ideal para lograr el éxito, eso sí, trabajando duro y poniendo toda la carne en el asador para triunfar.
  • El tiempo. Nuestro viaje fue en agosto y todo el mundo nos dijo que fuéramos preparadas para pasar mucho calor. Nada más lejos de la realidad. La mayor parte de los días el ambiente fue más bien fresco e incluso nos tuvimos que comprar ropa de abrigo allí. ¡Toda nuestra maleta estaba llena de vestidos cortos y camisetas de tirantes!

Lo peor de Nueva York

  • El capitalismo salvaje. Nueva York es una ciudad de contrastes, pero no solo culturalmente hablando, sino también de contrastes entre ricos y pobres. El capitalismo salvaje ha provocado que aquella gente que ha quedado fuera del sistema no tenga acceso a cubrir sus necesidades más básicas, con lo cual es muy frecuente ver por la calle homeless, drogadictos, enfermos mentales…
  • Los trabajadores ilegales. Se calcula que en Nueva York trabajan unos dos millones de inmigrantes ilegales, lo que la convierte en la primera ciudad de EE.UU. en número de trabajadores indocumentados. Lo peor de todo son las condiciones en las que viven estas personas, con sueldos por debajo del salario mínimo, trabajando horas extra que nadie les paga, sin seguro médico, y bajo la presión y la amenaza constante de ser despedidos o incluso deportados.
  • El precio de la vivienda. Los precios de los pisos en Nueva York, y especialmente en Manhattan, son totalmente prohibitivos. El precio medio de un apartamento en Manhattan supera ya el millón de euros y la tendencia es al alza. De hecho, más de la mitad de la población en la Gran Manzana dedica más del 30% de su sueldo a la vivienda, lo que está haciendo que la gente de poder adquisitivo medio viva en apartamentos diminutos o fuera de Manhattan, en barrios como Brooklyn, Queens o el Bronx.
  • Los malos olores. Pasearse por Nueva York es un festival para los sentidos, incluido el sentido olfativo, pero los olores no siempre son agradables. Las bolsas de basura se acumulan en la calle, y a menudo son asaltadas por gente sin recursos en busca de latas y otros objetos reciclables que luego cambian por dinero. Esto también provoca en ocasiones plagas de ratas y cucarachas. De hecho, fue lo primero que nos advirtió nuestro anfitrión cuando llegamos a la habitación donde nos alojábamos en Brooklyn.
  • La delincuencia. Pese a que la ciudad de Nueva York nunca fue tan segura desde 1951, la delincuencia sigue estando presente en la gran metrópoli. Gracias a un cambio en la estrategia, al incremento del número de agentes de policía y al uso de las nuevas tecnologías, en 2017 se alcanzaron las mejores cifras en cuanto a criminalidad en la historia moderna de la ciudad: 290 homicidios y un total de menos de 100.000 delitos.
  • El tráfico. Conducir por Nueva York puede llegar a ser una experiencia muy desesperante, especialmente si es en hora punta. En nuestro último día en Nueva York, unos amigos que viven en Nueva Jersey vinieron a buscarnos para dirigirnos a Pensilvania, a pasar el fin de semana en Pocono Pines. No exagero en absoluto si aseguro que tardamos cerca de 4 horas en salir de la Gran Manzana.
  • Los impuestos y las propinas. Cuando ves la carta de un restaurante en Nueva York, a primera vista, parece barato. Pero hay que tener en cuenta que a ese precio tienes que sumarle los impuestos (TAX) que son aproximadamente un 8,9%, y la propina, que será entre un 15 y un 20% en función de tu satisfacción con el servicio. Por lo tanto, debes calcular que el precio de la cena te va a costar prácticamente un 30% más de lo que pone en la carta. Hay algunos sitios, como por ejemplo los puestos callejeros de comida, donde los impuestos están incluidos y no es necesario dejar propina.
  • La masificación turística. Más de 60 millones de personas visitan Nueva York cada año, una cifra récord que no ha dejado de crecer en los últimos 8 años. Y pese a que la ciudad es enorme y los visitantes se distribuyen por toda a ella gracias a la gran cantidad de atracciones turísticas, hay algunos momentos en los que la masificación resulta algo agobiante. A nosotras nos pasó sobre todo en el MoMA (hay que decir que fuimos el día que era gratis), en Times Square y en Distrito Financiero (¡fue imposible hacerse una foto con el toro de Wall Street!).

Y tú, ¿coincides con estas visiones? ¿Qué fue para ti lo mejor y lo peor de Nueva York? ¡Cuéntamelo en los comentarios! ¡Me muero de ganas por saber tu opinión!

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¿Qué hacer en Los Ángeles? 10 planes geniales para pasar unos días en LA

Cuando estaba organizando mi viaje a la costa oeste de Estados Unidos me cansé de escuchar a gente que me decía que Los Ángeles no valía la pena, que no malgastara muchos días allí, que mucho mejor San Francisco, etc. Cuál fue mi sorpresa cuando me encontré en Los Ángeles con una ciudad llena de vida, planes y lugares por descubrir. Tengo que dar las gracias a mis amigos Jose, Tony y Abe, que me enseñaron las maravillas de esta gran ciudad. ¡Empecemos!

1. Brunch en Silver Lake: el barrio hipster por excelencia. Podría escribir un post entero sobre este barrio. Los bares, las tiendas, la gente… todo me dejó fascinada. Para contemplar el constante ir y venir de personajes pintorescos, no hay nada como tomarte un brunch en una terracita. Gracias al buen tiempo que tienen en LA, podrás hacerlo incluso si visitas la ciudad en invierno. Una vez hayas llenado el estómago, te recomiendo que te des una vuelta por las tiendas cercanas, ya que son de lo más freaks. Podrás encontrar desde ropa vintage hasta artículos de regalo originales para llevarte de recuerdo.

2. Compras en Hollywood: Si lo tuyo son las compras, tienes que ver las tiendas de ropa de segunda mano procedente de los estudios de grabación. Además de los precios, lo más atractivo es que las prendas han sido utilizadas en rodajes de películas de Hollywood. Si te fijas en la etiqueta, a veces te indican en qué película apareció esa prenda en concreto.

3. Senderismo por la montaña de Hollywood: Muchos habitantes de Los Angeles, se escapan de la rutina y el agobio de la gran ciudad para hacer una ruta de hiking, como lo llaman ellos, por las montañas cercanas. Es un plan perfecto para combinar un poco de ejercicio físico y unas vistas de infarto. Si tienes suerte, también puede que te encuentres con algún famoso, debido a la cercanía de la montaña a los estudios de Hollywood.

hiking

4. Partido de Los Angeles Lakers: Si tienes la suerte de que en los días que estás en LA, los Lakers juegan en casa, no te pierdas la experiencia de ver un partido en vivo. Aunque no te guste el baloncesto, no importa, merece la pena respirar el ambiente y ver cómo lo viven los locales. Si no te quieres gastar mucho dinero, te recomiendo que compres tu entrada con tiempo, ya que las más baratas suelen agotarse.

5. Comida en Whole Foods: estos supermercados de comida natural y orgánica me dejaron sin palabras. Si necesitas desintoxicarte de tantas hamburguesas (las del In-N-Out están buenas, pero aún así), prueba a comer un día una ensalada y un zumo de Whole Foods. Sano, nutritivo y ligero. Ideal para cargar las pilas y seguir con el resto de los planes.

6. Patinaje en Venice Beach: Si te gusta el deporte pero eres más de playa que de montaña, este plan es para ti. En la mítica playa de Venice Beach, además de uno de los skate parks más famosos del mundo, hay largos paseos por los que patinar o ir en bicicleta. En el paseo principal hay varios locales donde te alquilarán todo tipo de artículos con ruedas: bicicletas, patines, skates… tú decides. Es muy recomendable acercarse patinando hasta Santa Mónica para contemplar su magnífico muelle y las casitas de ensueño que se extienden por su costa.

skate park

7. Música en vivo en Hollywood: además del paso de la fama, que tiene tanto nombre que es posible que te decepcione, en Hollywood hay muchos bares donde suelen hacer conciertos de gran calidad. Para muchos de estos espectáculos de música en vivo ni siquiera es necesario pagar entrada, vale con tomarte algo en el local. También hay locales de micro abierto, donde cualquiera que se anime puede cantar. Aviso: no apto para aficionados al karaoke. El nivel de los participantes es impresionante.

8. Surf en Huntington Beach: los 13,7 km de playa sumados a las excelentes condiciones para la práctica del surf han hecho de esta pequeña ciudad al sur de Los Ángeles algo así como la meca del surf. Si sigues el camino del muelle hacia el interior podrás recorrer el paseo de la fama del surf, donde aparecen los nombres de los mejores surfistas de la historia gravados en el suelo.

9. Visita a los Estudios Universal: si eres un fan del cine y de las series Made in Hollywood, no te puedes perder la visita a este parque temático que está situado junto a los estudios de grabación. Las atracciones en sí no son nada del otro mundo para el que haya estado en parques como Port Aventura o la Warner, pero lo que en mi opinión sí merece la pena es el autobús que te lleva por los platós y los escenarios donde se han grabado algunas películas y series míticas, como La Guerra de los Mundos o Mujeres Desesperadas. Si compras las entradas anticipadas en la web te ahorrarás colas, especialmente en temporada alta.

10. Masaje y cena en Thai Town: ¿Agotado con tanto planazo? Nada mejor que un masaje tailandés para relajarte al final del día. Si además eres de los que les gusta la comida exótica, aprovecha que estás en Thai Town para probar la fantástica cocina tailandesa. Sopa de pollo y leche de coco, brochetas de pollo con salsa de cacahuetes, arroz frito con mango, piña o curry… hay opciones para todos los gustos, eso sí, pregunta si pica porque puedes llevarte una sorpresa.

Como ves, Los Ángeles es una ciudad con planes de lo más variados y para todos los públicos. ¿Has estado en LA y has hecho alguno de estos u otros planes? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

6 consejos para disfrutar de un “road trip” por California

Recorrer California en coche es una aventura que todo el mundo debería experimentar por lo menos una vez en la vida. Las tierras áridas bañadas por el Océano Pacífico, el paraíso de los surfistas, los paseos de palmeras infinitas, la cultura yanqui, el origen del movimiento hippy, la cuna de la innovación tecnológica y tantas otras cosas que solo entenderás paseándote por sus carreteras, a poder ser, en buena compañía. Yo tuve la suerte de disfrutar de este viaje con Ro del Castillo, bloguera de moda e it girl donde las haya, y puedo decir que fue una de los mejores viajes de mi vida. A raíz de esta experiencia, te voy a dar algunos consejos por si tú también te estás planteando recorrer California sobre ruedas.

Rosarito

1.Ten paciencia en los atascos. Especialmente en Los Ángeles. En esta gran ciudad, la más poblada de California con nada más y nada menos que cuatro millones de habitantes, se forman en las horas punta los peores atascos que he visto en mi vida. Los lugareños ya se saben los caminos alternativos que pueden coger para evitar las retenciones, pero si vas de visita, como buen guiri, te va a tocar comértelas con patatas. Ármate de paciencia y no desesperes, porque puedes llegar a estar hasta tres horas metido en el atasco y allí es algo relativamente normal.

2.Calcula el tiempo según la ruta que elijas. Si dispones de dos o tres días, lo ideal para conocer la costa oeste de los Estados Unidos es recorrer la distancia que separa Los Ángeles y San Francisco por la Ruta 101, la carretera de la costa. Santa Bárbara, los acantilados del Big Sur y Monterrey son algunas paradas obligadas de esta ruta que te llevaría un total de 10 horas sin paradas. Si vas con prisa, puedes llegar de Los Ángeles a San Francisco en 6 horas por la Interestatal 5. En nuestro caso, como no disponíamos de mucho tiempo, fuimos por ésta última, pero nos desviamos para visitar Santa Bárbara y Monterrey.

3.Respeta los límites de velocidad. Cuando hay tráfico, es fácil respetar los límites de velocidad. Simplemente, como dicen ellos, “go with the flow” o “ve a la misma velocidad que van el resto de los vehículos”. El problema viene cuando vas por una carretera prácticamente solo. Ten en cuenta la equivalencia entre millas y quilómetros. En la mayor parte de las carreteras, si no se indica otra cosa, la velocidad máxima son 65 millas, aproximadamente 105 quilómetros. Ro y yo, sin darnos cuenta, rebasamos ligeramente este límite, con la mala pata de toparnos con un coche de policía que se colocó detrás nuestro y empezó a hacernos señales para que nos detuviéramos en el arcén.

4.Sé amable con la policía. A nosotras nos funcionó. Después de algunas preguntas sobre el destino de nuestro viaje y el motivo de nuestro exceso de velocidad, el señor agente fue benévolo con nosotras y nos dejó continuar con un amable “just slow down” o “simplemente, id más despacio”. Si te ven que eres turista y que vas un poco despistado seguramente te dejarán seguir sin problema, aunque mejor no tentar a la suerte.

5.No aparques donde no está permitido. Cuando llegamos a San Francisco era tarde, estábamos cansadas y tuvimos la genial idea de aparcar el coche en una calle en la que estaba prohibido dejarlo a partir de las 8 de la mañana del día siguiente. Pasó lo que era de esperar. Nos despertamos a las 8 en punto, bajamos corriendo en pijama (literalmente) a quitar el coche de ahí y adivina… exacto, ya nos habían plantado la multa.

6.Las multas llegan, aunque seas extranjero. Inocentes de nosotras, decidimos dejar pasar el tiempo para ver si la multa no llegaba. Pero llega, y tanto que llega. Algunos meses después del viaje, vi un cargo en mi tarjeta que no sabía de dónde venía. Cuando me puse a investigar descubrí que era la multa de aparcamiento de San Francisco. Me la cargaron en la tarjeta con la que había pagado el coche de alquiler, los muy listillos. Quizás si hubiera cancelado esa tarjeta al llegar a España…

¿Has recorrido la Ruta 101? ¿Cuál ha sido tu experiencia? ¿Hay algo más que te gustaría saber para preparar tu “road trip”? ¡Deja tus comentarios!